11 Curiosidades del Waterpolo que Probablemente No Conocías
Share
El waterpolo tiene más de siglo y medio de historia, y en el camino ha acumulado momentos y datos que sorprenden incluso a quien lleva años practicándolo. Aquí van 11 curiosidades que probablemente no conocías.
1. Nació como una versión acuática del rugby, no de la natación
A mediados del siglo XIX, en Inglaterra y Escocia, grupos de nadadores empezaron a jugar en ríos y lagos a un juego que consistía en llevar un balón hasta unos postes fijados en el agua, muy parecido al rugby pero nadando. Con el tiempo el juego se trasladó a piscinas y evolucionó hasta convertirse en el waterpolo que conocemos, pero su origen tiene mucho más que ver con el rugby que con la natación pura.
2. Un solo hombre escribió las primeras reglas oficiales
Se le atribuye a William Wilson la redacción del primer reglamento formal del deporte: número de jugadores, duración del partido, tipo de balón y las faltas básicas. Gran parte de esa estructura original sigue reconocible en las reglas actuales, más de un siglo después.
3. Es de los deportes de equipo más veteranos de los Juegos Olímpicos
El waterpolo forma parte del programa olímpico desde París 1900, lo que lo convierte en uno de los deportes de equipo más antiguos de la historia olímpica moderna — muchos más años de tradición que deportes hoy mucho más populares. La categoría femenina, sin embargo, tuvo que esperar cien años más: no se incluyó hasta Sidney 2000.
4. El partido más famoso de la historia se jugó en plena crisis política
En los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, Hungría y la Unión Soviética se enfrentaron en semifinales apenas unas semanas después de la invasión soviética de Hungría. El partido se volvió extraordinariamente tenso y físico, hasta el punto de que tuvo que detenerse antes de tiempo por los incidentes dentro del agua. Hungría ganó 4-2 y el encuentro pasó a la historia como un símbolo político, mucho más allá del deporte.
5. El color del gorro no es una cuestión estética
Un equipo juega con gorros oscuros y el otro con gorros claros, mientras que ambos porteros llevan un color distinto (normalmente rojo). El motivo es puramente práctico: en medio de la velocidad del juego, árbitros, entrenadores y compañeros necesitan identificar en una fracción de segundo quién es quién dentro del agua.
6. Los jugadores usan una técnica de nado que no se ve en ningún otro deporte
Para mantenerse en vertical sin usar las manos (que necesitan libres para el balón), los waterpolistas usan el llamado ‘eggbeater kick’: un movimiento circular y alterno de las piernas, como pedalear una batidora, que les permite flotar de forma estable y hasta impulsarse hacia arriba para lanzar por encima del rival. Es una de las habilidades técnicas más difíciles de dominar del deporte.
7. Un jugador de campo puede nadar entre 3 y 4 km en un solo partido
A pesar de que un partido dura poco más de media hora de tiempo efectivo, la exigencia física es brutal: entre sprints, cambios de ritmo y posicionamiento constante, un jugador de campo llega a recorrer nadando entre 3 y 4 kilómetros por partido, combinando resistencia aeróbica con esfuerzos explosivos.
8. El balón está diseñado para no absorber agua
A diferencia de un balón de fútbol normal, el balón de waterpolo lleva un revestimiento especial que repele el agua, para que no se vuelva resbaladizo ni gane peso durante el partido. Pesa unos 400 gramos y mide unos 70 cm de circunferencia, similar a un balón de fútbol pero pensado específicamente para el agua.
9. España tiene al que muchos consideran el mejor jugador de la historia
Manel Estiarte fue elegido mejor jugador del mundo hasta en siete ocasiones distintas a lo largo de su carrera, una cifra que ningún otro waterpolista ha igualado. Su legado sigue muy presente en la tradición ganadora de la selección española.
10. Solo el portero puede usar las dos manos a la vez
Es una de las reglas más desconocidas fuera del deporte: ningún jugador de campo puede sujetar el balón con ambas manos al mismo tiempo, algo que sí puede hacer el portero dentro de su área. Esta restricción obliga a un manejo de balón muy fino y evita que el juego se convierta en un simple forcejeo de fuerza.
11. Nadie puede hacer pie, ni siquiera por accidente
Las piscinas de competición tienen una profundidad mínima de 1,80 metros en toda su superficie, precisamente para que ningún jugador —por alto que sea— pueda tocar fondo y ganar así una ventaja injusta sobre el resto. Es una de las razones por las que la resistencia física es tan determinante en este deporte.
El waterpolo, un deporte con muchísima historia detrás
Cuantas más curiosidades como estas se conocen, más se aprecia lo exigente y particular que es este deporte. Si quieres llevar esa pasión también fuera del agua, echa un vistazo a nuestras camisetas de waterpolo con diseños originales, pensadas por y para la comunidad del waterpolo.


